martes 15 de diciembre de 2009

El silencio de Joan.

-¡Usted le miente a miles de personas!, no existe tal benefactor benévolo que solo da amor y reparte vida. Ese hijo de puta al que llama Dios me arrebató todo lo que amaba, incluso cuando más rezaba, no se lo pensó un instante, fui un iluso, pero ahora yo le doy guerra, me planto ante todos lo que creen como tú y lo divulgan vilmente tras esa cortina de sonrisas.
-Estás cegado hijo, no hay venda que se vuelva transparente, debes sanar la herida o continuarás en esa constante pulcritud.
-¡No me llame hijo y deje de mentirme a la cara!, la iglesia es, fue y será violenta, solo que en este contexto social no pueden continuar a sus anchas, pero son la peor calaña sobre la fax de la tierra. No me venda Salmos como churros, ni intente convencerme de nada, es un hipócrita, miente a muchas personas desesperadas y punto.
-La bondad, el respeto, la sabiduría, nuestra fe mueva la montañas de la moral, las convierte en dones, ustes no puede vernos, su dolor es extremo y prefiere eludir la dignidad de vivir en Dios. Fuimos creados para amar, lo siento, debo marchar a la parroquia, tenemos comida que brindar a las víctimas de otro atentado.
-Le daría una bofetada pero me pondría muy cerca de su método. La ciencia explica a la población mundial que no existe vida después de la vida, esas patrañas de feria ya no son creíbles, se come sus palabras… camina, eso es, camine y digiera cada una de mis miradas, mi energía, lo seguiré allí donde predique la palabra. No descansaré hasta ver a toda la gente comprendiendo lo que realmente es vivir, atendiendo a una verdad única, la de nuestro interior, esa que nos dicta el camino, no las reglas de un imperio fantasma, valorado en una moneda de intercambio. Es usted un cobarde, a esas víctimas le da amor creyendo convencer al desvalido. ¿Por qué no regala el oro de sus capillas y deja el dinero de sus diezmos a la lucha contra el hambre?, ¿por qué no construyen miles de casas en terrenos devaluados y constituye cuidades autónomas de creyentes con un pan?, ¡viven del idiota!, me dan asco, ¡eso es!, camine, silencie sus bestias, allí dentro rugen, son parte de su genoma, ¿bondad?, ¿esa es la bondad que regalan?, el altruismo es irreal, no sanan, simplemente conquistan. Son piratas intocables, mafiosos de túnica, violadores de niños, son imperfectos, sádicos… son lacra… ¡O que me parte un rayo desde el cielo que gobierna el hijo de puta ese y me parta en dos!
-¿¡Joan!?, ¡cállate un poco!, déjalo en paz, ese hombre no te ha hecho nada, es un pobre diablo que mendiga en las calles, no entiendo porqué le sigues la corriente a cualquiera, te dejo dos minutos suelto y haces este escándalo, mira la gente, nos mira el pueblo entero.
-¡Me es exactamente, igual!, es un cínico, así como lo ven todos parece ser amor puro, pero no, que miren, ¿te avergüenzas?, ellos no tienen idea de lo que significa morir respirando, día a día, solo las veo despertar, desayunar y morir a las horas, sueño todos las malditas noches con ellas, en la siesta… lo veo a él… el diablo vestido de Padre.
-Estás equivocado Joan, no puedes ver, ¿es que no lo entiendes?, hay que ir pisando firme, la recuperación es muy larga, ese hombre no es quién crees ver en tu fantasía. Ven aquí, no tiembles… por Dios Joan… ven.
-¡No nombres a ese hijo de puta!
-Calla, ¿quieres?, calla un poco y sube al coche, sino me ayudas tú, no lo hará nadie, ¿está claro?, ¿¡está claro!?
-Sí, si, no grites.
-Es que no hay manera de quitarte las ideas.
-No están, y yo…
-¿Tu qué, Joan?
-Las extraño, están frente a mi pero no puedo tocarlas, es desesperante, Kim.
-Lo sé, lo sé, ¡ya está!, espera que cargo las compras, pero tienes prohibido gritar, estoy contigo, no me voy a ningún lado, ¿sí?
-Veo un humano diferente, Kim, reconozco que existe la posibilidad de potenciar el cerebro, lo estoy viendo perfectamente Kim, ¿me oyes, me oyes?
-¡Sigo aquí, he dicho que no grites, Joan!
-Lo siento, es que las vendas… quiero mis ojos.
-Ese hombre me ha dicho que mis vendajes no me permiten ver la realidad, quiero verla, estoy harto de ser un ciego asistido.
-No es el momento Joan, recién despiertas.
-¿Por qué tu voz es tan madura, Kim?
-Ha pasado mucho tiempo, aquí estoy, ven, mi niño, eres tan… el tiempo Joan, ha sido el tiempo, lo que todos padecemos… no suspires, descansa, yo estoy contigo, y olvida ya a la iglesia, ella sola muere lentamente y no tendrá otra vida prometida.
-Ellas tampoco, Kim… ellas tampoco.

sábado 12 de diciembre de 2009

La copla real de Maggie.

-Come un poco, no estás del todo bien.
-¿Y tú?, siempre te metes conmigo por algo.
-¿Por qué tú crees que hago eso?, soy tu marido, solo apunto lo que veo flojo para ayudarte a mejorar, mejor me callo.
-Sí, cállate que te viene perfecto, la situación ideal, el silencio.
-Es que me va a sentar mal la comida, ya estoy nervioso y la situación no es la mejor.
-¡Nunca es la mejor!, desde que tu madre se fue con ese belga no haces más que fluctuar entre tus personalidades múltiples, ya no sé ni con quien hablo realmente.
-¿Qué dices?, lo de mi madre es su problema, ya tiene mucho mi padre con todo... a mi no me ha supuesto nada, somos adultos, ¿múltiples...?, tú estás muy mal, lo único que hago es comportarme como una persona educada, respetuosa, digna para ti, Lidia.
-Me llamas... jajaja, eres un asesino del encanto, mira, come, calla y sonríe algo más.
-¡Mi problema es que no me escuchas!, ¡ese es mi problema, Lidiaaa!
-¡Tu problema Charleees es que eres un completo idiota, que habla mucho sin decir absolutamente nada!
-¡Vamos!, ¿no digo nada interesante?, a ver si te crees el cerebro de esta relación.
-Tú, ¡lo aseguro!, no eres el cerebro, quizás seas el pensamiento involuntario e insatisfactorio... torpe e inservible, puro relleno que no aporta más que una creatividad de anciano terminal.
-Me lastimas Lidia, quieres verme en la calle, pero no voy a darte la maldita chance de rehacer tu vida con otro Belga.
-¡Ves!, te lo digo, te jodió lo de tu madre y crees que voy por el mismo camino, ella es una pobre mujer que ya no tiene el timón de su vida.
-¡Tú tampoco lo tienes al creerte mejor que ella!, no voy a irme porque esta es mi casa, ¡no voy a dejarte el camino más fácil!
-Has lo que quieras, pienso seguir siendo yo, no voy a cambiar por un inútil y torpe enfermo mental, eres escoria para todos, el perdedor nato, y lo demuestras día a día, me haces reír mucho, no te vayas, que sin ti no tengo diversión... tienes que verte cuando te llenas de ilusiones con tus libros de mierda... eres patético.
-Sé algo que puede dejarte a ti en la calle, Lidia, mi amor.
-¿Vas de listo, Charles?, porque mis recuerdos dicen lo contrario, eras el idiota del que todos se reían a carcajadas, nunca pude sentir aquello, creo que me casé contigo para experimentar la adversidad de la vida real.
-Te casaste conmigo porque confíabas en mi talento, el que ahora odias.
-A ver Charles como te lo digo, ya no sé si tiene que ser más alto o más claro... nos casamos por un motivo muy puntual, tu hija Maggie, la misma que intenta estudiar lo mismo que tú.
-Eres muy dura conmigo, yo estoy enamorado de ti, aunque...
-Amas lo que te conviene, ¿dónde están los premios que me prometiste, las casas en la playa y los días de vacaciones?
-Vendrán, no dije que fueran inmediatos.
-Pues sigo esperando Charles, todas las mañanas cuando huelo tu olor a culo y huevos, a sudor de días enteros solo pienso en la vida después de ti, fantaseo con morir después de ti.
-No eres presa ni tienes celda que te aprese.
-Tú eres el reflejo de todos mis fracasos.
-Eres una mala persona Lidia, aún así te amo.

El silencio tapa sus bocas calientes de fiebre mental. La puerta suena a lo lejos y caen unas llaves.

-¡Hola!
-¿Qué haces aquí, Mag?
-Nos han dado una semana libre por las reformas... les avisé el otro día por mail, creo que me contestó... papá, sí, ¡tú!, qué caras tienen, ¿pasa algo?
-No hija, ¿qué va a pasar?, tu madre y yo comíamos algo pero sin apetito.
-Ah, genial, ¿vienes un minuto?, quiero enseñarte algo de mi blog para que lo leas, es sobre la estructura de mi verso, un hemistiquio que necesito leas en voz alta, para comprobar algo.
-Termino con esto y voy, si te adelantes para prepararme la lectura te lo agradezco mi amor.
-Sí, no hay problema, quizás haga alguna modificación de último momento, es que no puedo evitarlo. ¿Estás bien mamá?
-Sí Meg, es que tengo un poco de indisposición, la comida, no sé, voy a subir a dormir unas horas.
-Eres una madre ausente.
-Ella es igual a ti, ¿quieres que me contamine con tanta mierda literaria?
-Eres un mala mujer Lidia, pero te amo.

viernes 20 de noviembre de 2009

Tras la máscara de la realidad.

-Dile a mamá que no hay leche, ¿podrá traerla para mañana?, siempre que le pido algo tarda un día entero, ¿papá, me estás escuchando?_ la televisión sonorizaba hasta la cocina, llegaba apenas a los oídos desinteresados de su padre, no hacía más que dibujar como un poseso.
-Vete a la cocina, luego hablamos Carol, hazme el favor de no interrumpirme, ¿qué te he dicho?, no es la primera vez que lo haces, tu egoísmo no lo entiendo, ni yo ni tu madre somos así, vete de una vez._ ella solo quería leche para el desayuno, aunque la atención era el reclamo interno real. Juntó sus libros para el colegio y marchó en silencio, su padre pintó sin comprender la naturaleza del tiempo que había prometido para dialogar con su única hija.
-¿Carol?, ¿dónde estás, hija?_ manchó con sus manos rojas y amarillas los pestillos de las puertas del dormitorio y baño. Se sentó aburrido contra la barandilla de la escalera, las fotos en la pared del pasillo hizo de cortina entre sus recuerdos y fantasías. -"La vida es una farsa que todos debemos representar"_recordó balbuceando a Rimbaud, unos sonidos lejanos lo reincorporaron, la pintura se secaba y faltaba la firma y unos destellos finales.-¿Quién es?_ preguntó al descender por la escalera principal tras ver una sombra en el portal.-¿Quién es?, responda por favor. Tendré que llamar a la policía, es una zona residencial, estarán aquí en unos minutos sino se identifica.
-No lo haga, soy un enviado, no tengo nada de dinero, me han soltado en la entrada con un documento falso, me hicieron algo señor, tengo que entregarle un paquete, es muy importante señor Daudet, no tema, soy un buen hombre._la pintura en sus manos se agrietó y pudo comprender cómo el tiempo lo hacía levemente en el universo material que proponían los científicos que detestaba.
-Llamaré a la policía, identifíquese, si es una broma pesada o un seguidor retírese cuanto antes o pesará el yugo de la ley, estoy harto de visitas inesperadas, ¿cuándo pretenden recibir nuevas obras con tanto esfuerzo banal?_el sonido de una rueda sobre el asfalto crujiente de hojas secas lo devolvió a la tarde de palomitas con Grace, sonrió restándole importancia a la situación presente, olió algo parecido a una palomita al llevar sus manos a la boca, el timbre hizo de campana y cayeron las horas en las aulas del colegio, Grace vestía de blanco sin bragas debajo, eran niños.
-Lamento el infortunio, señor Daudet, mi deber es entregarle la caja, abra, por favor. ¿Señor, Daudet?, no cometa el error de llamar a los oficiales de la ley.
-¿Qué?, ¿qué?, ¿quién eres?_ apretó su oreja contra la puerta y pintó con unas gotas húmedas de color amarillo unos trazos sobre la puerta blindada.-Oh, sí, el paquete, no quiero ningún paquete, suelen traer problemas, también estoy harto de los regalos que llegan por mi enfermedad, como si no hubiera enfermos en este mundo, ¡son ellos, todos, absolutamente todos!, con qué gracia los tiro a la basura, ya he dejado de hacerlo, ahora cambiamos la... ¿cómo ha llegado aquí?, si ya no soy titular de nada, y mi dirección fiscal es... ¿quién le envía?, identifíquese.
-Mi nombre no tiene menor relevancia, soy un servidor, cabeza de familia, con mucha necesidad económica, puedo asegurarle que no hay contenidos dañinos para su salud.
-¡Faltaba más!, mi fecha de caducidad no es precisa, aunque ya hay apuestas en la red de redes. ¿Cree que voy a abrir?
-Debe hacerlo, es...
-¿Es qué?, le he dicho que me diga quién es usted.
-Soy... Jarno Pikar, no hago nada especial, soy simplemente un padre desesperado, es lo único que puedo decirle, ellos escuchan señor Daudet, tengo unos cinco minutos antes de que...
-¿De qué, Pikar?
-De sufrir una muerte.
-¿Lo dice por usted?, ¿está bajo amenaza?
-Es largo señor Daudet, no tengo respuestas, mis preguntas lo volverían loco.
-No abriré entonces, y pienso hacer la llamada, mi pintura se seca.
-Se equivoca señor, su pintura está húmeda, puedo olerla.
-Es eso imposible Pikar, mi casa tiene ventilación y no está precisamente en la entrada.
-Quedan dos minutos, señor Daudet.
-Puedes quedarte todo el día, me voy a terminar mi obra, cuando vuelva espero que no estés allí, cómo te oiga los llamo, ¿entendido?
-Va a cometer un asesinato, su desinterés desencadenará una catástrofe mundial... no puedo hablar, creo que vienen, ¡abra!, por favor, ¡señor Daudet, abra, puedo explicarle mejor todo!, si me deja moriré y las consecuencias serán devastadoras.
-¡No soy idiota!_ el timbre clonó su nota hasta llegar a su consciencia, las fotos seguían allí, en la pared del pasillo, eran ellas dos sonriendo. Miró sus manos húmedas y las manchas sobre su pantalón y el suelo de madera encerado, exclamó dando un leve salto, golpeándose contra la barandilla. Volvió su mirada hacia abajo, la sombra del portal se sacudía de un lado a otro, insistente el sonido se hacía un eco desgarrador. Su corazón palpitaba a toda marcha, sus ojos se entrecerraban y la columna parecía estremecerse al recordar levemente su estado anterior. El sopor junto a la presión inmediata lo dejaron presa de sus peores miedos, recordó el sonido de sus palabras al enunciar la enfermedad, él no estaba enfermo y los olores se hicieron carne hasta dormir su piel ante el miedo profundo a morir. Pensaba en hablar, pero no quería repetir nada de lo que había acontecido, esperaba una voz particular, una petición desesperada y un destino trágico, imaginaba en su portal el mal reunido tras su confesión. Apoyó como pudo su oído derecho y manchó la puerta, tembló agitando todo su organismo al reconocer la emulación del sueño. Formuló una y otra vez diversas preguntas para no cometer otro error.-¿Quién es?, ¿quién es?, responda por favor. Tendré que llamar a la policía, es una zona residencial, estarán aquí en unos minutos sino se identifica._ vomitó saliva tras clonar sus pensamientos anteriores, se retorció en el suelo durante unos segundos interminables.
-Soy yo... papá.
-¡Hija!, mi amor, espera que abro... espera un minuto que he ensuciado todo, qué iluso, extrañaba tanto tu voz mi amor, perdóname por mi contestación... ya está, bueno al menos no me regañarán tanto, a ver..._ giró las llaves, eran tres combinaciones de seguridad, la puerta pesaba algo más de lo que recordaba, llevaba meses sin utilizarla, su reclusión era total.
-He visto esto al salir y no he podido marcharme, pensaba que si no te avisaba ibas a enojarte más conmigo...
-¿De dónde lo has sacado?, tiene que ser una broma.
-Toma, debo irme rápido a clase, ¡papá!, ¿qué sucede?, estás pálido.
-No, nada cariño, es que... ese paquete, lo... lo he visto alguna vez.
-Es solo un paquete con tu nombre, lo dejo aquí, llegaré tarde, hoy es un día de entregas, adiós papá, sal un rato, te vendrá bien.
-Pero...
-¡Adiós!
-No puede ser posible, mi hija lo ha entregado, esto garantiza la entrega, han utilizado a mi propia sangre para... no, no puede ser, pero sí yo._se arrodilló derrotado por el miedo, tapó su boca entre rojo y amarillo, la pintura seguía húmeda como en la primer pincelada, sintió el frío en su piel.
-Dile a mamá que no hay leche, ¿podrá traerla para mañana?, siempre que le pido algo tarda un día entero, ¿papá, me estás escuchando?
-No..._ susurró entre dientes mientras la voz de su hija se mezclaban con las palabras cuasi extintas del televisor.
-¿Papá?, ¿papá?_ estaba arrodillado frente a la pintura, a un metro de ella, observando un cuadro desgarrador, repleto de dolor y muerte.
-Vete a la cocina, luego hablamos Carol, hazme el favor de no interrumpirme, ¿qué te he dicho?, no es la primera vez que lo haces, tu egoísmo no lo entiendo, ni yo ni tu madre somos así, vete de una vez._ hablaba pensando en no decirlo, en callarse y decirle lo cuanto que la amaba, junto a sus intenciones pudo oír dos palabras claras que llegaban de aquél aparato electrónico, su hija marchaba en silencio y él no podía controlar su cuerpo, simplemente emulaba lo anterior.
-No puede ser._dijo pintando los restos de lo que sería un abismo infinito en un cuadro limitado. Terminó pensando en no pintar, preguntándose en cómo se graficaba lo infinito en unos trazos efímeros, también en buscar a su hija inmediatamente y en la nube infernal de preguntas supo comprender la naturaleza del tiempo, que fue su única esperanza. Debía hacer algo por controlar sus movimientos, eran espasmódicos e involuntarios. Pese a todo esfuerzo solo pudo subir las escaleras, manchar los pestillos con sus dos colores y sentarse frente a aquellos trazos de una realidad instantánea pasada. Oyó la sombra, y descendió nuevamente aterrado, la nueva repetición sufría alteraciones leves, los colores perdían sus tonalidades. -¿Quién es?, ¿quién es?, responda por favor.
-Señor Daudet... "La vida es una farsa que todos debemos representar"._ su cuerpo golpeó contra el suelo, una campana estalló en sus lagunas auditivas, la humedad y el hedor de la pintura quemada revolvió sus entrañas, vomitó, se retorció, pensó en el sol, en el abismo, en los retratos del pasillo... su pintura.

Las llamas al mismo tiempo que su creación tomaron su cuerpo quemando la piel mientras se esforzaba mentalmente en no abrirle la puerta al desesperado Pikar.

martes 17 de noviembre de 2009

Jack.

No queda nada de ese niño pretencioso, diría que los colores de ese alba incipiente en la corteza de mi superficie no es más que una imprecisión mundana y orgánica, le deseo lo mismo al resto de niños que se alejaron de sí mismos. Los puedo ver llorando tras las paredes, golpeando sus pechos comprimidos por el silencio gaseoso que les rodea en todas sus existencias. Phillip tenía razón esa tarde en el café Conrad´s, puede ser que suplante algunas de sus frases célebres por unas menos densas o directas, al final los recuerdos son los pilares de mi consciencia, de mi realidad inmediata controlada por el pasado de la experiencia. Era un buen profesor, me duelen los dedos del pie cuando piso, es el frío de mis zapatos, Gregory me ha dicho que es un sitio algo más calmado.

-Perdone, se le han caído las monedas._ huele a humo, el del metro, quizás con algo de humedad y una síntesis de sus días anteriores, de poco aseo.
-No hace falta, voy con prisas, quédeselas._ sufro el aumento de mi olfato como señal hereditaria, en la genética de mi confección pudieron añadir otras particularidades, pero no, soy un observador a la distancia de las partículas suspendidas. Me han golpeado tres personas y seguimos en silencio, no soporto los pensamientos de mi voz interior, que no es esta.
-Hay tres metales tallados, dos caminos, quizás hoy sea su día de suerte, no son mías, usted sabe lo que deja atrás._ quién se ha creído, en media hora van a cuestionarme por enésima vez si soy o no apto para enseñarles a esos críos de laboratorio capitalista, si es o no el universo una concepción natural, espiritual o científica.
-Gracias pero no, voy con prisas, usted mismo, alguien hará de ellas un uso particular, hace frío._el silencio de sirenas, pisadas, un silencio de telas enfrentadas sin colores, de partículas en el aire de mi territorio móvil. Ha desaparecido, es un... ¿y si es verdad?, dejar dos caminos atrás, ¿eso ha dicho?, no voy a sucumbir al café, no otra vez, veinte minutos, odio el tiempo, la predicción es exacta, dejo atrás todo para reunirme en mi realidad presente, en la tristeza de reconocer mi pequeñez, alfeñiques somos todos, ese idiota que escucha su música y cree estar sobrepasando a la anciana, ella está delante de todas sus corridas futuras, morirán los dos... el pasado es un barrote sin ventanas, más bien un cristal de doble capa, ¿qué pasado dejo atrás?, ¿la prisión del alumno enfermo por mi sinceridad? Me ha chistado esa mujer, no puede ser, ¿sigo siendo atractivo?, me ha mirado a los ojos clavando sus intenciones sexuales de manera explícita, no se lo ha pensado nada, el calor en mi cara. Hay dos valles flotantes, nadaría entre manzanos desnudo, tres minutos, hay tres perfumes mezclados, es patético, las capas de olores se distinguen gusano oscuro, tendrás deudas, tu pasado también me dice algo, iríamos juntos si te lo pidiera. ¿Qué dos caminos?, la dualidad es perfectamente natural, al menos terrícola, experimentaría con sus tetas para sentirme amamantado, seguro, abrigado por la palidez.

-Pase señor, en unos minutos lo atenderá el doctor._ su pendiente tiene una estrella, he pensado en ella sin conocerla, predecir un gusto es algo preocupante, seguramente la he visto en alguna tienda, puede ser, tiene aspecto de barata, sus ojos tiemblan, está anémica.
-Gracias.
-Puede sentarse si lo desea.
-No, prefiero estar parado, me da una visión periférica, suelo aislarme rápidamente._el diálogo me condena, me relaciono perfectamente en el ideal, aunque podría romper esa condición y alentar a mi superficie un buque de intenciones venéreas.
-Aquí estoy Walter, usted primero.
-Es un detalle doctor._ hay tres pétalos en un vaso de cristal templado, serán restos de un ramo que recibió de su amante, tiene la energía de ser un psicótico de doble vida, mi monstruo no come de nadie, es un homicida cautivo por otro, nada más. ¿Cuáles son los dos caminos que dejo atrás?, no lo sé.
-Quítese el abrigo, aquí estamos a salvo Walter.
-Quítese usted las gafas, también está a salvo, no pienso robarle nada a un invidente.
-Puedo ver Walter, solo que mi edad disminuye parcialmente mis facultades, usted sufrirá algunos achaques seguramente... si no quiere no es problema, yo en mi casa no me quito los zapatos hasta llegar a la cama, me ducho con ellos.
-Es mentira, un doctor no puede decir eso.
-¿Qué, Walter?, ¿qué no puede decir un doctor?
-Lo que ha dicho de los zapatos.
-¿Mis zapatos?, qué tienen mis zapatos.
-Que no los quita hasta dormir.
-No he dicho nada.
-Sí ha dicho, habla, lo oigo.
-Ahora, pero antes no, no comprendo Walter, le dicho que estamos a salvo, puede quitarse el abrigo cuando quiera.
-No, eso ha sido antes doctor, ahora... déjelo.
-Mejor así. ¿Tiene alguna nota mental que desea enseñarme, Walter?
-Algunas, aunque podría enumerar otras por prioridades.
-Como lo desee, es su lista, tome este papel, apunte al menos cinco, y luego comentamos los detalles.
-Pormenores.
-Los pormenores, Walter.
-¿He mejorado, doctor?
-Noto un distanciamiento importante con tu anterior vida, lo reflejo semana a semana ante el tribunal médico, mis colegas confían plenamente en su avance, planean darle buenas noticias sobre su caso.
-Mi caso, ¿así le llaman?
-Es su lugar en el diccionario legal.
-Un código, doctor.
-Pues, eso, una encriptación humana.
-Suena más familiar así, usted me cae bien doctor.
-Lea la primer palabra.
-"Camino"_ otra vez el silencio lleno de partículas, la limpieza habitual se mezcla con los muebles y la piel, el sudor frío, seguro tiene un botón de emergencia por si lo mastico mientras lo meo entero.
-Estoy atento, Walter.
-Alguien me dicta mensajes por las personas, doctor, hago preguntas al azar y se responden, no necesito hablar con mis hermanos humanos, ellos hacen el trabajo solos, mandados, dictando caminos. Hoy alguno me habló del pasado, es que no tengo claro cual es el verdadero, hay tanta falsedad en la percepción que no distingo, me atormenta el diálogo cuando no pregunto, el gesto involuntario de mis preguntas mentales.
-Por algo tiene una prescripción médica, elaboramos cócteles adecuados a su estado personal, son evaluaciones profesionales.
-¿Cuánto le ha costado la carrera, doctor?
-Es irrelevante, Walter, puede quitarse abrigo, está sudando.
-Deseo olerme antes que oler.
-¿Qué insinúa?
-Hay mucha higiene, doctor, la química es un instrumento de guerra, debería estar atento.
-¿Puede respirar, Walter?
-Sí, perfectamente. Huelo a residuos, a piel muerta.
-¿El camino se abre o cierra, Walter?
-Sugerente, depende de algo, ese, en la calle, me habló del pasado, esas monedas tenían un valor, en un instante fueron, no lo sé, estoy a punto de decir palabras sin sentido, prefiero irme, mire, estoy listo para no andar con rodeos mientras usted redactar su informe insuficiente al ser supremo que todo lo juzga.
-No puede irse, Walter, quedan treinta minutos de sesión, hoy nos acompañará la doctora Pascal.
-Dígale a esa rubia, que me de un respiro, me sigue desde hace días, tengo ojos en el resto de las personas, algunas me contestan y otras miran por mi, es un dicho popular que se ajusta a medida. Está sentada en la otra sala, tras el espejo disimulado con esos ribetes del siglos anteriores, reconozco una réplica a la distancia. Tendré dañado mi cuerpo de la estancia pero no caigo en juegos absurdos. Desarrollé capacidades con el tiempo, aunque lo odio, por mi haría de los días años, y de los siglos meses, sería algo menos tortuoso. ¿Imagina utilizar un cuerpo averiado durante miles de años?
-¿Es ese su pasado, Walter?
-No podría describirlo, doctor, a veces tienen el aspecto de un huracán, otros de un magma central o del alma, no hace mucho tiempo pensaba en el ánima en un saco de huesos, pero mi singularidad me despierta de tanto en tanto.
-¿Justifica sus errores con su vejez, Walter?
-Desconozco el motivo por el que estoy aquí, la ansiedad es una nota pendiente en su agenda interna, doctor.
-¿A dónde va, Walter?, todavía quedan unos minutos, olvide a la doctora.
-Es imposible, puedo olerla, dígale que su aroma tiene un "camino", puedo... mis palabras son jaulas, trampas._ ¿Qué hay detrás de los escombros de la humanidad atlántica?
-Agua, Walter.
-Ha respondido, Gregory me ha mentido, es usted un transmisor del mismo sujeto repetido en millones de rostros, sus ojos lo han delatado._ sin aire no hay organismo, podría ser una bacteria, evolucionaría lentamente durante miles de años. El frío, dulce néctar de mis labios rosados, esta cojera lleva conmigo una eternidad.
-Tome un caramelo, amigo._el perfume de su barbilla es esclarecedor, llevaba tiempo sin ver un gesto de bondad, ¿Has pensado en darme muerte?
-No, señor, disfruto de mi trabajo._ me has contestado, ¿qué tiene una anciana para que la utilices así?
-Somos parte, señor.
-Tú eres un crío, vete._ cambiará déjalos en paz, quiero dormir, ya basta por hoy, la locura es un mal que aparta, me quieres para ti, prefiero la soledad, todavía tengo mi arma, evitarte, puedo congelarme en el ártico y esperar a que se calcinen o ahoguen, odio el tiempo.

lunes 16 de noviembre de 2009

Las caras.

-Al fin.
-No te esperaba, estaba..._sus ojos vibraron delatores.
-Pero me has dejado entrar.
-Ha pasado mucho tiempo, me duelen...
-¿Los ojos?, los tienes a punto de estallar, ¿te preparo un té?
-No sabes dónde está.
-Lo intentaré, son cosas que se ponen en sitios comunes, ¿por qué esconder al té lejos de la mente?, las tazas vacías nos reflejan. Aquí está, ¿quieres rojo o verde?
-Los puso ella en ese lugar, para alejar...
-¿Los malos espíritus?, tranquilo, estoy limpio, vengo de muy lejos y todavía no me lo creo, esta perilla funciona un poco mal.
-Gírala suave, parece tener sensibilidad, ella la cuida mucho.
-Estamos solos hermano, no hay ellas que nos digan cómo, relájate, hace tiempo que no huelo... es tan sugerente, como cuando huelo chocolate en polvo, inmediatamente estoy contigo, de la mano, mirando esas escenas de teatro en el supermercado cooperativo, esos títeres me enseñaron el valor del chocolate, pasamos fríos por tener una caja a la semana.
-Lo había olvidado.
-No lo dudo, es parte de la suplantación, la adultez te ofrece la estabilidad emocional falsa confundiéndote con el tacto inmediato, la moral y los títeres de colores que te rodean en el trabajo, universidad, metro o plaza. Te noto tenso todavía, ¿cuánto pasó?
-No lo recuerdo, quizás dos décadas.
-Es muy bonita tu casa, acogedora, la imaginaba de otros colores, ¡me has sorprendido!, nuestra diferencia de edad no es motivo de grietas, tenemos gustos similares, anclamos nuestras frustraciones en los colores y tú me has sorprendido.
-Fue ella.
-Lo suponía, mi ironía es precaria, lo siento, es que no vuelvo desde... perdí la cuenta._ sirvió el té en las dos tazas, en la segunda se quemó con tres gotas sobre su anular derecho, el del anillo perdido, de la piel de dos colores, del olvido y el presente.
-Tenemos que hablar, desde que...
-No digas nada, el dinero no es problema, esas propiedades no significan nada, ladrillos sobre una superficie en movimiento, sobre un centro de magma hirviendo, esperando comerlo todo, siendo parte de una roca giratoria desbocada a miles de kilómetros por segundo sin ningún tipo de navegación trazada.
-Es un alivio, no sabía qué...
-¿Decir?, puedes empezar por contarme cómo murieron nuestros padres, nuestra hermana, nuestro abuela, nuestros tíos, cuéntame cómo dejaron de respirar y cuáles fueron los motivos.
-No tengo tiempo, ella...
-Ella puede esperar.
-Es su casa.
-Es cierto, su casa, pero no su tiempo, mueve las manecillas de tu reloj cinco horas atrás, haré lo mismo, mira, el reloj de la cocina ya está en sintonía.
-Pero.
-¡Hazlo!
-Vendrá, gritará, nunca la dejé fuera de nuestra casa, viene a las seis en punto, no falla.
-Pues hoy sí, mi reloj da las once de la mañana, tenemos unas horas, y si nos pasamos podrá entenderlo, nuestro tiempo no era el de ella.
-Tengo miedo, no sabes cómo se pone.
-¡Me da exactamente igual!, bebe el té que te he preparado, disfruta tener a tu sangre frente a ti, mírame, la genética nos ha permitido envejecer por el mismo camino.
-Murieron, no sé nada más, se fueron uno a uno, durante dos semanas, toda nuestra familia, quedamos tú y yo.
-¿Y nuestros primos de Berlín?
-Murieron un martes, lo tengo agendado, uno por uno, no hay información adicional que pueda darte.
-La herencia es tuya, no he venido a culparte, lo siento, no llores, quiero conocerte, ver tus arrugas y comprender las mías, yo a diferencia de ti, no tengo nada, lo que llevo puesto, mi piel es un traje muy pesado para vestirlo con insuficiencias de colores y variables.
-No cambiaste nada.
-¡Te ha cambiado la voz!
-No puede ser, sigo siendo yo, el mismo que era hace unas horas.
-Me sentí solo, muy solo, los países que conocí fueron capas, telones de escenarios increíbles o terribles. El teatro de la vida no dejó de atormentarme hasta que conocí la muerte de toda nuestra sangre.
-Quedamos tú y yo.
-¡No lo repitas!... bebe el té, se enfría.
-Está caliente para mi.
-Siempre el mismo, tú tampoco cambiaste nada, mírate, te has llenado de oro la existencia, es curioso ver a los monos acumulando plátanos en una cueva desconociendo el invierno de putrefactos alimentos sin vitaminas, la crudeza del futuro no se asemeja a los miles de años anteriores. Nos arropamos de nuestra percepción térrea y olvidamos el caos de allí fuera, el caos estelar que nos hizo.
-Está por venir, debes marcharte, no quiere visitas inesperadas, odia las sorpresas.
-Soy yo mi hermano, ¿porqué no festejar con la última existencia que te justifica en este insano globo?
-La vida nos modifica, tienes que comprenderlo, murieron naturalmente, fue una casualidad, un punto de reunión de acontecimientos que demostraron algo importante... no hay linajes irrompibles.
-Suenas a mi, hermano.
-¡No me llames así!
-Eso, ¡eso!, suelta, ¡que arañe la bestia dormida que tienes!, ¿la golpeas?, seguro lo haces.
-Me mataría de solo intentarlo.
-¡Pues te digo que no hay casualidades justificadas!, ni pruebas para el resto de la humanidad, familias enteras mueren, pero no así, las piezas se ajustan a la perfección.
-Olvida las conspiraciones mundiales, nuestra riqueza no se compara, es inmaterial.
-¡Has dado en el clavo!, dime qué se siente sentarse en el sofá a las cuatro de la tarde sin nada que hacer, solo, aislado de tu propia razón, mirando las fotos de tu vida añorando esas que quemó tu magnífica mujer.
-Estás enfermo, voy a llamar a la policía.
-Tú vas a callar, hijo de... te quedas quieto, mi reloj marca la una menos catorce minutos, te va a encontrar muerto, el efecto comienza... jajaja, quiero verle la cara a esa hija de puta, ella es... disfrutaré tu muerte, pero la de ella será un acto inigualable, un disparo de mil metros a un alfiler, eso es, balbucea, intenta gritar, sabes lo que es, recuerda sus rostros, huele el olor al chocolate... menos tres minutos... ¿me oyes?, llegará ella, tu mujer, beberá un té rojo, o uno verde, están todos infectados, tarde o temprano beberá un té a las seis de la tarde, intentando seguramente recordarte entre su decoración barata. Tu error fue, quizás "su" error, fue creerme muerto en algún bosque helado. Saluda a nuestra abuela, el resto era solo relleno._ el sonido del reloj marcó el primer golpe de la puerta, su eco navegó la casa en busca de alguna ayuda, el único contacto con el cuerpo inerte sobre la madera caliente fue la brisa fría de una tarde de bruma de mar.

domingo 8 de noviembre de 2009

La manzana podrida.

-Es increíble, ¡tiene millones de fan!, no sabe nadie quién es, cambie de ordenador una y otra vez, le pierden la pista y los sucesos no dejan de acontecer._ sopló el humo del café mientras se acomodaban en las sillas los rezagados.
-Facebook tiene que tener alguna pista, es imposible que alguien adivine el futuro con tanta exactitud, me recuerda a la serie nueva que estamos viendo por internet... ya saben, la que se desmaya todo el mundo durante unos minutos y ven el futuro._dijo una joven de gafas azules.
-Eso no tiene nada que ver, este tipo..._apuntó el de rizos con gafas convencionales y chaqueta inglesa.
-¿Tipo?, ¿quién sabe que es un tipo?_ añadió el cincuentón negro con boina y bufanda roja.
-Yo creo que es un movimiento maestro de Facebook para comprobar la efectividad de las herramientas, ellos mismos están jugando con los registros de tiempo.
-Es imposible, silencio por favor... no hay juego detrás, las cargas son inmediatas y sin filtros, podrían hacerlo con información periodística, pero no con sucesos trágicos y verdaderos, me refiero que podrían adelantar un atraco, una muerte, incluso una tragedia poco controlada, pero no sucesos puntuales y de carácter público. Han requisado todos los servidores, a los empleados y sigue sucediendo, de hecho, la empresa ha abierto sus puertas en señal de blanquear su imagen, todos sospechan de ellos, aunque la gente siga sumándose a las predicciones, están haciendo verdaderas fortunas algunos avispados, están cerrando centros de ocio, juego por culpa de todo esto, estamos al borde del colapso. Quién quiera que sea, no está jodiendo bien jodidos y debemos encontrarlo. ¿Queda claro?_ la sala repleta de uniformados y civiles estalla en un bullicio similar a un rugido de la tierra, estaban consternados, algunos pensando en leer...-Me olvidaba, la página ya no pertenece a facebook, un programador la ha aislado por los intentos del gobierno para cerrarla, creemos que es un grupo de terroristas informáticos que están detrás de este hombre o grupo de hombres.
-¿Hay pruebas de ello?_ preguntó un oficial de rango medio.
-Suficientes, ¿no le parece oficial?, ¿está escuchando lo que digo?, la página web está registrada a nombre de varios muertos y el servidor está navegando en aguas internacionales desconocidas ya que se de muda entre mil puntos cada día.
-Asombroso._exclama controlando su efusividad una joven poco arreglada al fondo. Las cadenas de televisión solo hablaban del suceso, de su nombre, nadie dejaba de agradecerle la buena fortuna, incluso habían fundado grupos de agradecimiento con ofrendas en plazas públicas, habían pasado veinticuatro horas y era una leyenda sin rostro, más bien, con una imagen de perfil algo confusa... una cara de un niño dibujada a mano que ya tenía sitio en decorados televisivos, shows, escaparates e indumentaria, el fenómeno comenzaba amigable pero no era más que el principio.

viernes 6 de noviembre de 2009

Las dos puertas falsas.

-¿Te he despertado?, lo siento, es que tengo apuntes, ya sabes... aunque de veras lo siento, ¿me oyes?_los olores se apagaron hacía al menos dos días, lo mismo sucedió con sus oídos, el tacto se había colapsado por el frío y solo le quedaba su imaginación, su tristeza.
-No, bueno sí, entiendo tu agonía, tu impaciencia por redactar, ¿no hay papeles allí?
-Es que estoy en la calle, lo siento María D, es que los arrebatos generan esto. Estoy parado con mi paraguas en medio de la lluvia torrencial que cae sobre tu techo, ¿no lo oyes? Antes de redactar quiero contarte las ocurrencias para relajarme un poco.
-Empieza, yo sabré escribir desde el principio.
-Pero, tú principio no es el mío María D.
-Eso puede ser cierto, pero solo en parte, todas las novelas anteriores comenzaron desde el punto que yo elegí, nunca lo cuestionaste, ¿por qué ahora?
-La lluvia... muevo el paraguas mientras camino para controlar el sonido, le doy un compás, ¿sabes?, marco el ritmo y se crean sinfonías, está bien, no viene al caso pero quería contarte mi manera de oír sin oír.
-No es peculiar, he oído mejores.
-Lo sé, escucha esto María D... seguramente estés en tu cama, recostada, sin querer apuntar nada de lo que diga, pensando en qué termine para poder dormir en paz con tu gato negro y rojo.
-¿Cómo...?
-No hables, déjame... puedo verte, miras tu cuaderno, tú ordenador y la luz comienza a molestarte, me oyes a oscuras como las sentencias de tu consciencia, y te preguntas... ¿por qué dicto órdenes ilógicas a veces?, ¿por qué no comprendo mi naturaleza y la deposito en un ente inexistente?, ¿por qué aguanto por dinero a este escritor frustrado?
-Eso no es verdad Sergi, y...
-No hables... ¿sabes?, estoy detenido frente a dos árboles pequeños y debajo de ellos sobre el asfalto del paseo marítimo hay un charco que supera el radio de los dos juntos, ¿qué veo en ese cuadro simple?, veo al puente protegerlos del agua, ese artificio presuntuoso dando cobijo a la naturaleza amarrada a la artificialidad, pero no veo solo eso, noto que el charco de agua inmóvil, aparentemente, sufre ligeras deformaciones... ya sabes... las ondas, miro aún más atento y anulo el resto de sentidos forzando solo la vista y encuentro los destellos de esas pequeñitas gotas repetirse al azar sobre todo el manto de agua... ese es nuestro universo me dije hace un rato al ver terminarse el viaje de las ondas de una gotita... ahí van otros... y pude comprenderme, no a mi, mi fisionomía o mentalidad, ni mis actos anteriores o presentes, menos mis capacidades... comprendí que ya no existimos, hagamos los que hagamos, somos solo destellos soberbios en un manto de roca que es iluminado por una estrella asesina, no este tiempo, pero ya lo será, y no lo digo por nuestra especie, lo digo por la futura... ¿María D, me oyes?
-... Siempre, no hay día que deje de hacerlo, aunque piense lo que dices, me refiero a las primeras palabras... esto es revelador.
-¿Tú crees?, lo sabemos todos, solo que no miramos, ¿por qué cometeríamos tal acto de desamor por la vida, por el supuesto milagro de la existencia?... mira, acabo de vivir un suceso interesante, simple, pero real, de esa realidad de la que somos parte, no la que te redacto.
-¿Qué ha sucedido, Sergi?
-No es transcendental, no hagamos un río de ese charco... al salir de la función del cine, abrí la puerta de salida como siempre y al caminar me fui percatando de que no había salida, que las persianas del hall de entrada estaban desplegadas, al voltearme -medio desesperado por el inoportuno suceso- descubrí que habían al menos otras setenta personas detrás mío...
-¿Y eso?
-Es que había salido por la puerta equivocada, por la entrada...
-Eres idiota, jajaja, ¿por qué siempre quieres hacerme reír?
-No me empeño, es que sale, es natural.
-Eres terrible.
-Déjame terminar... al salir por la verdadera y tras unas sonrisas y disculpas a medio mundo abrí caminé algo distinto... y tuve una respuesta alentadora, quizás esperanzadora para mi, suena egoísta pero debe serlo en este caso. Mi voluntad, estúpida y sin sentido obtuvo seguidores ciegos por un instante gracias a mi seguridad... eso sí fue revelador, una respuesta que me dejó helado, un momento único que no podré olvidar, fue respirar el mar y los bosques a la vez, fue el calor del roce que tanto deseo después de tanto trabajo, fue inconsciencia pura.
-Así sucedieron las peores crisis de humanidad en la historia.
-Totalmente de acuerdo María D, esa fue mi sensación... ese ganado estaba atado y no por mi, por sus propias limitaciones dentro de un gran marco, ¿me explico?, grandes pensadores enjaulados entre barrotes de papel mental...
-Es una manera de minimizar todo el trabajo de millones de personas mejores que tú.
-Sin dudas... miles de millones de mejores que yo... el ser mejores o peores está dentro de ese marco, ¿me explico ahora?
-... Sí.
-Veo que ya no quieres escucharme.
-No, sí, quiero, te pones un poco pedante, suenas muy distinto, no sé, eres tan cambiante Sergi, pero eso a mi no me incumbe, el escritor que me paga para utilizarme las veinticuatro horas del día eres tú.
-Minimizas tu labor, lo reduces a las cadenas del esclavo.
-Exageras... bien exageras, esa es mi condena, lo acepto, eres un genio, flotas y se sumerges tanto que algún día te va a dar algo... y tengo miedo.
-Naufrago entre ideas... la creatividad es una bofetada al arco iris... debo redactar o moriré sino lo hago.
-Tendremos tiempo algún día... continúa.
-¿Has iniciado mi dictado sin decírmelo?
-No, Sergi, no, lo has iniciado tú y no lo recuerdas.
-... "Abrió la puerta, su niño había destrozado el mantel de dos colores, tenía furia y comenzaba a odiar a su marido, soltó el aire completamente y esperó a que suelte su discurso de venta. -Señora, ¿puedo pasar?_su rostro empalideció e imaginó dos opciones, una fue el acoso de un violador y la otra la concreción de su fantasía más guardada. El encanto del vendedor la obligó a ceder. -Gracias, señora, mi nombre no importa solo quiero dejarle una pregunta, ¿por qué sigue aguantando esta presión insostenible, si no es feliz?_ su fantasía comenzaba de forma distinta pero para el caso le era indiferente, tenía la excusa perfecta, su pregunta tenía una respuesta más que elaborada..."
-¿Te detienes?
-Sí María D, no tengo el valor de continuar, veo tu rostro en ella y el mío en él... ha sido un error, es que la lluvia, el viento que me congela, mi mente está en su apogeo y quiero darle voz, aunque no sea ni siquiera una ínfima parte de lo que escucho aquí dentro.
-No tenía sentido, pero faltaba tiempo, ella pensaba en besarlo y él...
-Él era un mensajero, simplemente eso, toda la parodia del beso fue la intensidad de sus deseos proyectados, él estaba haciendo su trabajo.
-¿Y cuál era su trabajo?
-Comunicarle el advenimiento...
-Ahora escribes sobre nuevas religiones.
-No, ni logias o conspiraciones, se trata... ¿sabes?, vivimos envueltos, en el artificio de nuestro hogar, de nuestro vehículo, del resto de cobijos de la ciudad, incluso de nuestro cuerpo hasta el deterioro y tras eso en uno definitivo que nos albergará por otra brecha de tiempo, esta sí, mucho más larga que nuestra supuesta existencia... sin contar estar envueltos en un manto invisible sobre una superficie rocosa y líquida a la deriva cósmica.
-Hoy resumes el todo por la nada, te has hecho un ser muy..._se quejó María desde la oscuridad a medias de su habitación.
-La adultez es el peor de los males... díselo a Peter Pan.
-Lo haces otra vez, quieres distraerme porque ya lo has dicho, te has limpiado de todos esos pensamientos.
-No es eso María D.
-Deja ya de llamarme así, dime María, ¿tanto cuesta?
-No quiero, yo soy el que paga, el que dicta las normas y tú una subordinada.
-No quise.
-¿No ha querido qué?
-Lastimarte, Sergi.
-Mejor voy a seguir escribiendo mentalmente, aunque se borre con los pasos y los truenos, no importa, al menos existe mientras hablo solo en medio la lluvia.
-No cuelgues...
-Luego te llamo, tengo que terminar "El modesto mensaje de reconciliación"_ los olores volvieron por unos segundos para recordarle que ni los perfumes del centro comercial ni la humedad de sus zapatos podían quitarle la arritmia que le causaba escuchar a María.

lunes 2 de noviembre de 2009

La mano de Sanders.

-Lo que importa, lo que verdaderamente importa al escribir, es crear un motivo, una consecuencia natural pero desencajante, la clave, es la ausencia en la información... el misterio._la sala estaba atestada de testosterona y olores rancios.-escupa el chicle Sanders y díganos su fórmula o sus pensamientos, necesitamos conocer lo que esconde la arrogancia de su gestualidad.
-¿Mi gestualidad, profesor?_mantenía la respiración para no soltar el aire demasiado rápido, eso atraería aún más la miradas de sus compañeros.
-Exacto, si reformula es simplemente para crear un orden y una respuesta, la reformulación es arcaica, es preferible utilizar el silencio, es una mejor herramienta de tensión.
-Es que yo no he pensado nada, profesor.
-Es imposible Sanders, baje por favor, venga, ¡vamos!_el eco retorció sus arterias hasta el sofoco, los veinte escalones fueron dianas entre maleza y musgo tropical, fueron sudores delatores y estacas sucias.-Síentese, mejor quédese de pie, mantenga la compostura, ¿me ve a mi encoger los hombros cuando me dirijo a ustedes?
-No, es que...
-¿Me entiende, Sanders?, los nervios, la temperatura corporal, la inestabilidad que se proyecta en su herramienta corpórea es un simple aviso, una alarma general en su organismo vital.
-No lo comprendo, no quiero seguir esto, no hablo en su clase, ellos sí, ni siquiera saben escribir, sin embargo yo...
-¿Usted qué, Sanders?
-Yo...
-¿Sí?
-No puedo... no tiene importancia.
-Dígalo, confiese su pecado, su arrogancia está a punto de dibujar en el aire un cuadro que imagino desde hace tiempo, su gestualidad Sanders, lo delata.
-¿Mi gestualidad?
-¡Vuelve a hacerlo!
-¡Soy escritor!, ¡soy escritor!, soy escritor... soy...
-No conocemos sus novelas, su ego ha estallado en mil partículas sobre nuestro aire, ¿se cree mejor que todos nosotros, Sanders?
-¡Deje de llamarme Sanders!, mi nombre es Gregory Van Rafter... sí, creo que no hay nadie igual, de hecho, lo he confirmado, y lo lamento.
-¡He aquí la prueba fundamental, alumnos!, no hay modo, ejemplo ni doctrina que domine el talento.
-Usted es el arrogante profesor... mis novelas han sido premiadas en todo el mundo, aunque el dinero y el reconocimiento sean gotas de lluvia rocíandome durante meses prosigo con mis estudios, mi tesis consiste en desmontar la poca importancia que tiene la vida, lo detestable que es el pensamiento y las consecuencias directas... la falta de naturaleza que nos gobierna desde hace siglos..._ el silencio en el aula magna de la universidad fue de iglesia, sonaron dos chasquidos de madera y uno de acero, fruto del viento de la cúpula.-Acabo de utilizar su herramienta profesor, mírelos, mírese, sus gestualidades son la proyección de sus condenas, están presos, enfermos y aíslados... lo siento mucho por todos ustedes, adiós._escribió sobre la pizarra negra un número tres del tamaño de un puño adulto, abrió la puerta sin mirar atrás y sintió los aplausos apagados al avanzar sobre el corredor.

jueves 29 de octubre de 2009

La mirada.

La mujer estaba sudando, molesta, le titilaba el ojo, sus dedos temblaban y chasqueaban a la vez, el autobús estaba repleto, no dejaba de pensar en tres palabras, por momentos buscaba tranquilidad en la observación del entorno exterior y en movimiento. Ella en cambio leía un libro de Joyce, ese que nadie suele terminar pero que lo luce con el orgullo de madre. Lo cierto es que no entendía muy bien la página que leía, algo la perturbaba, solía sucederle, momentos de reflexión que sobornaban a su paciencia empañando la lectura y nublando los procesos. La distancia entre una y otra era de un metro, algo más quizás, en el espacio estaban de pie y molestos, unos diez viajantes frustrados por la crisis global y las discusiones con el banco hacían de muro agrietado por el movimiento. La mujer encontraba en el movimiento la posibilidad de seguir comprobando que ella seguía allí, mientras sudaba aún más, chasqueando y sumando tics nerviosos. El tiempo era una condición molesta, propia de un trayecto que está destinado, el propósito era descender de aquél vehículo en cinco minutos, unos largos cinco minutos de vida, en los cuales podía donar un desvío para desvincular a la muerte de su trabajo habitual. Ella continuaba leyendo sin leer, reflexionando sobre las miradas penetrantes de los ocupantes, creía que era posible dialogar e interactuar con aquellos seres sin decir palabra alguna, al final era un desarrollo cognitivo propio de la evolución, de esa primera pero no última evolución del lenguaje corporal. Limpió su sudor molesta, soltó algunas palabras indescifrables, apuntó otras en un cuaderno rojo y azul, agitó sus pies y piernas en una búsqueda por encontrar la quietud y suspiró tan fuerte que se reencontró con la vergüenza que solía tener de niña cuando la miraban fijamente. Mientras leía sin leer se detuvo en un sonido, un agudo y penetrante chirriar de la goma con el pavimento, instantáneamente el frenazo del autobús recreó el efecto del principio fundamental de la inercia.

-¿Qué ha pasado?_ preguntó asustada a su joven acompañante.
-Creo que ha habido un accidente delante, espera que miro por aquí._sacó su cabeza por la ventana y comprobó el supuesto.-Sí, es un accidente, no sé cómo ha sido, pero ha sido gordo, muy gordo.
-Me ha dado un tirón en el cuello, ¿tú, estás bien?
-Sí señora, no se preocupe, lo están pasando mucho peor allí fuera.
-Qué razón tienes, podría haber sido una catástrofe, ¿qué ves?
-El tren, el tren... ha descarrilado y ha dado contra un camión y otro autobús.
-¡No, no puede ser!, por favor, qué vida esta, oh, pobre gente, y nosotros aquí, ilesos, viviendo.
-Es la vida señora, a veces no hay más que suerte, esto va a ser para largo, seguro ya vienen los de la tele.
-Esos no se pierden nada._cerró el libro sin leer de Joyce y cruzó sus brazos cerrando los ojos, su alma estaba encima de ella, preguntándose si debía volver al cuerpo o partir a otro.
-Perdone._la voz le sonó algo familiar, podía ser una prima lejana que volvía de la muerte, o una amiga que le perdonaba sus tonterías pasadas.
-¿Sí?_los nervios habían cubierto la realidad de blanco lechoso, recordó la ceguera urbana de Saramago.
-Perdone que me acerque a hablarle directamente, y más en un momento así, es que llevo tiempo intentando decirle algo pero no me animo, creo que ésta es la señal.
-¿De qué habla?, perdone usted pero, ¿quién es?
-Mi nombre es Delia Alonso, no importa qué hago, lo único que debo decirle es que algo muy importante va a suceder y tiene que escucharme con total atención.
-¿Qué dice?, no la conozco, se confunde de persona.
-No, ¡no!, míreme, soy profesional en lo que hago, y usted tiene que escucharme atentamente, la vida es un pincelada mal dada sobre una pared de sal, tiene que oírme.
-Pero.
-Tiene que prevenir una enfermedad que se está manifestando en su cuerpo, tiene los síntomas característicos y no puedo evitar decírselo, aquí tiene mis apuntes, vaya a la clínica de la esperanza en la calle Del pozo 457, pregunte por el doctor Lopez Águeda. Tiene poco tiempo, luego es irreversible._dio la vuelta, y entre el tumulto de gente escapó de aquél infierno. La lectora abrió la nota y se quedó inmóvil, miró a su alrededor para ver si era cierto lo que había sucedido, el estupor junto a la preocupación se adueñaron de su mente.
-Señora, es momento de salir, ¿tiene miedo?, tranquila, ya están los bomberos y las ambulancias, no parece tener nada, si quiere la acompaño a revisarse.
-No, no es eso pequeño, es... la vida, es que una mujer...
-¿Qué mujer, señora?
-La mujer, se le movían los músculos solos, involuntariamente, sudaba y su olor era penetrante.
-Perdone señora, es que he estado mirando fuera, es increíble.
-Sí, pequeño, esto es increíble._dobló el papel, bajó del autobús sin mirar lo que acontecía, entre sirenas y cámaras con micrófonos detuvo a un taxi y se dirigió a lo que sería su salvación dos meses después.

miércoles 28 de octubre de 2009

LEE Y DISFRUTA.

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viernes 9 de octubre de 2009

Las tres vidas de Frédéric.

Lo recuerdo perfectamente, estaba durmiendo cuando le coloqué lentamente una bolsa de plástico reforzado cubriendo su cuerpo, se molestaba de tanto en tanto pero no era más que un gruñido opacado por su respiración. Al cubrir el cuello -todavía me vienen los nervios- supe que al momento comenzaría a reaccionar entre los sueños, quería, hacía fuerza para que imagine un malvado dragón atacándola, aunque la realidad apuntaba a su marido. Lo cierto es que le tapé la cabeza en un segundo y no opuso resistencia, no hasta los dos minutos posteriores, cuando el aire comenzó a escasearle. Lo había ensayado no menos de quince veces durante las siestas de octubre, ella no volvía a casa hasta las once y media de la noche, no voy a negar que fue duro en el primer intento, si bien era un ensayo, fue el verdadero asesinato, allí murió mi humanidad, un martes de octubre. Al cabo de tres minutos comencé a chupar el aire con la jeringa de la primera prueba, fue traumático el tacto inicial, no obstante el sabor de la victoria deshizo la emoción independiente, calmado, respirando mi aire con calma quité la manta y la sábana azul que habíamos elegido hacía seis meses en un centro comercial. Envasada al vacío me detuve a observarla al detalle, encendí la luz, y la recorrí milímetro por milímetro, el plástico daba la sensación de aplastamiento con un leve aumento, el sudor había empañado bastante la superficie interior pero podía leer su cuerpo como nunca antes lo había hecho. Fui al ordenador, quizás en un gesto macabro por establecer un precedente temporal escribí un correo electrónico a su amante virtual que yo mismo había creado dos años atrás. Naturalmente con su cuenta de toda la vida, sabía a la perfección las tres claves que alternaba por seguridad, de hecho, fue así cómo descubrí un día que me había sido infiel, todavía puedo recobrar el estupor, fue la mañana de un martes de junio, me mecánica se averió, tarde tanto en reaccionar que la furia se transformó en placer, por momentos en odio. La coartada era perfecta, no tenía testigos, no había muerte anunciada, su vida virtualmente continuaba, controlaba todo su entorno social y la conocía muy bien, fue un sueño hecho realidad, pude adoptar su forma. Pedía todo lo que consumía por el ordenador, no salía a la calle por nada del mundo, era ama de casa y no tenía vida social más que desde donde yo mismo la mantenía aún más enérgica que antes. Fueron dos semanas gloriosas, pude hilar tan fino con su familia que los sometí a una comunicación instantánea por mensajero sin la necesidad de utilizar la voz, confieso que vestía como ella, ¿amigos?, nada, nada, estábamos en París, yo era el que se esforzaba día a día con la empresa, el trabajo lo tenía atado desde el teléfono derivado de mi oficina, tenía controlado remotamente el interruptor de la luz, el altoparlante y un batallón de otros elementos. Mis empleados veían mi oficina desde las máquinas como el banco de un Dios, nadie llegaba allí más que yo, y no precisamente por una escalera de libre uso, la entrada estaba restringida a la totalidad de la empresa, solamente yo subía tras una combinación de puertas internas hasta aquél búnker de control. Las cámaras evidenciaban ciertos comportamientos indebidos que eran informados automáticamente a las líneas bajas de mi mando, por el altavoz más de una vez di largas charlas sobre las normas, hasta llegué a echar a un empleado por holgazán, aunque ahora dudo sí realmente lo era. Si digo que fue perfecto, tiene su fundamento, pero la capa de la perfección se puede mantener estirada en medio del temporal durante un instante. Una mañana de lluvias torrenciales, apagones y cortes de luz, comprendí, que ella debía tener una noble sepultura, me prometí que sería la última noche juntos en la cama, pude disfrutar de tu existencia espacial gracias a que no olía. Abrí el baúl negro de piel que ella misma eligió una tarde radiante en un puesto de carretera, sí la siento conmigo, me abrazó caliente por el sol y me dijo que me amaba, que ese baúl era un sueño para ella, también recuerdo haberla oído decirle al vendedor que tras una discusión no tendría problemas en dormir allí, suenan las carcajadas, se apagan. Tuve la suerte de utilizar nuestro ascensor de carga interno, cabía perfectamente, al subirlo a la furgoneta me desmayé de nervios. Todavía tengo la cicatriz en mi cabeza y codos, fue un leve castigo divino o propio, no lo sé, estuve tirado en el suelo del garage unas seis horas, podía escuchar las llamadas de la empresa, en ese lapso de tiempo navegué mi mente naufragando por momentos sin descubrir unas orillas amigables. Perdí sangre, pero me recuperé, el llanto limpió mi alma, mis pensamientos e inundó todos los recuerdos destruyéndolos, anidándolo todo en un punto lejano de mi consciente -o eso era lo que creía- Me corrían prisas por deshacerme del cuerpo, aún teniendo planeado minuto a minuto cada reacción y acción, me sumí en un caos que no tenía previsto ni en los peores planteamientos. Aceleré en la carretera en dirección a un pueblo que no voy a nombrar, corté parte de la corteza de un árbol de gran tamaño e hice un hueco del tamaño del cuerpo, dicha tarea me fue fácil con la herramienta que tenía, aunque fueron horas y por demás trabajoso, pude colocarla en medio del tronco y rellenar con un material que no voy a decir todo el interior de la inmensa extensión vegetal. Me olvidaba, pegué la corteza con otro material y marché sin mirar atrás, al cabo de sesenta pasos ya no sabía cual de todos era el santuario de mi mujer, respiré aliviado al depositar el cuerpo en la naturaleza, lo sentí como un acto de bondad, devolverla al lugar de donde surgió su amor por el mundo, justo antes de enloquecer por ese joven activista. Volví a mis tareas telemáticas durante unos meses hasta que denuncié su desaparición, sabía que lo primero que harían sería revisar mi vida y tuve atado cada uno de los pasos, no había manera de encontrar huecos, fracturas, grietas que se dilaten para delatarme. La dirección IP de mi ordenador era dinámica, hasta el mismo de día de la llamada, cuando decidí dejar de utilizar el aparato, eso marcaba una situación particular, trazaba un punto en un mapa verdadero, a unas manzanas de su amado activista, por cierto, también desaparecido. Creo en el crimen perfecto, no pueden, incluso hoy, a dieciocho años de mi primer confesión, descubrir realmente qué fue lo que sucedió aquella noche, día o mañana.

Hoy es un día de noviembre, la gente es agradable, he visto a una mujer igual a Jenny, por Dios, era su clon, hace unas horas la dejé en su casa, sus padres comienzan a quererme, me ven algo mayor, pero el dinero hace el silencio, ¿verdad?

jueves 8 de octubre de 2009

La fábrica de lunas de colores..

-Me duele la cabeza, mañana hablamos, ¿sí, amor?_estaba ensimismada por el día que terminaba, el viento sur la perturbaba modificándole el humor, había discutido con su madre por y para colmo de males la abuela tuvo un accidente en la residencia.
-Tenía ganas, no sé, de hablar, no te pregunté nada y estás hace unos días en otro mundo, no quiero meterme pero tenemos que hablar sobre lo de tu madre, no es normal.
-Siempre fue así, diga lo que diga, no cambia, hasta mañana mi amor.
-Bueno, no me olvido, en algún momento vas a contarme.
-Sí, pero ahora no, de verdad me duele la cabeza, aunque suene lo de todos los días._Frotó su rostro sobre la fina tela blanca e imaginó lunas de colores surcando los cielos, vio al mar evaporarse y a las nubes escaparse al espacio, supuso a la tierra como una larga alfombra sobre una túnica negra y recorrió las expresiones de su madre y abuela, comparándolas, luego se sumó hilando en la genética y la historia de su familia. Por último, justo antes de no comprender la antesala del sueño fabricó una ilusión sobre el amor sin encontrar a la persona que le acompañaba.

Abrió sus ojos empeñados en continuar con el espectáculo, no había responsabilidades en el estado de recarga, había sido un hombre cazador y una princesa embarazada con doce años, el despertador sacudió sus sentidos astillándolo todo. Su boca provocó el gesto, un asomo de relajación muscular que terminó en un bostezo uniforme, animal y gratificante, más en una mañana de temperatura agradable, brisa y sol, mucho sol con jardines perfumados. En el baño se detuvo frente al espejo marrón claro con veteados blancos a quitarse unos puntos rojos que le provocaban dispersión, su belleza rebosaba junto con su juventud, emuló en una sincronía temporal paralela, el bostezo, revolviendo en su ser el estado de quietud y reflexión matinal confusa. Sus pantalones cayeron lentamente hasta los tobillos, la caricia, evocó una sensación sexual que le erizó los pelos hasta la nuca, el frío espontáneo fue similar a un beso sin avisos, una penetración entre sueños o de amante. Orinó en fases, solo para alargar el tiempo y despertar conciliando la amistad entre la realidad externa e interna, cogió de un montón de revistas de actualidad un libro de bolsillo verde que hablaba del hermetismo, de los iniciados y la totalidad del todo. Lo ojeó sin importancia hasta que se detuvo en una línea "En su esencia el TODO es incognoscible", por un momento su casa se deshizo en miles de millones de trozos flotando a su alrededor, sus lunas florecieron de colores cortando la luz del sol radiante que la mañana ofrecía, la tierra se convirtió en esa alfombra verde y azul sobre la oscuridad para demostrarle que no se apartaba de ella, que aunque su intención era obviar sus visiones, éstas, insistentes, aparecerían reanimando su ser. Giró asombrada, reconfortada, lo que allí flotaba era energía, fluidos, y universos distribuidos, sonó el teléfono rojo de pared junto al inodoro.

-¿Sí?, hola mamá, yo bien, eso creo, ¿tú?, me alegro, no tengo rencores, ya soy mayor, somos tan distintas, no puedes entenderlo, me quieres como tú, no hay réplicas, el error es tuyo por llamar, ¿porqué lo haces?, ¡te he pedido perdón hace un instante!, no valoras mis ideas, me haces estúpida, inútil, tu títere mojado, hoy la función la dirijo yo, ¡sí, yo sola!, y puedo hacerlo a la perfección, no me perturbes, tengo un buen día, tenía, déjame, estás haciéndome enfadar, ¡enferma, qué cierres el pico, histérica!, ¡eres una puta enferma qué muere día a día!, no me fastidies con tus errores, tú te follas al mundo y ahora el mundo te folla la salud, por idiota, no me llames, ¡no me llames!, pagarás en vida, lo verás, en unos minutos el mundo se hará una alfombra por siempre, y seré feliz, no quiero seguir, adiós, me arruinaste la vida, mamá._al cruzar la sala sintió un leve frío de baldosas que fue apagándose en los escalones de concreto al sol, al llegar a la terraza el viento caliente la envolvió robándole sus ideas, la voz de su madre se apagó y sus pies concentraron el calor tibio pero ardiente de las baldosas rojas con juntas negras. Sonrió recordando la última tarde de amigos bajo aquella sombre de flores y madera barnizada, de charlas hasta el amanecer, dio un paso, luego otro sumando velocidad, dejó los talones y presionó con sus dedos al pisar más fuerte y firme, corrió en línea recta decidida a no pensar más, sus lunas apagaron las luces naturales, sus pies dejaron de transmitir sensaciones y sin avisos comprendió en el aire que el espacio era su nuevo hogar.

"En su esencia el TODO es incognoscible", El Kybalion.

miércoles 7 de octubre de 2009

Seis números.

-Me cago en mi puta madre, es un hijo de puta, es un hijo de puta Marcos, me la jugó por cuarta vez y yo como un pelotudo de mierda lo seguí, ¡mírame, boludo!, ¿me estás escuchando?, ¡hacete cargo de todo porque a vos también te la jugó!, a veces me parece que te chupa un huevo todo._ al gritar por segunda vez se le cayó la taza de té.-¡Pero, la puta madre que me parió!, ¿me tiene que pasar todo hoy?, ¡Marcos!, ¿Marcos?
-Acá estoy, qué denso, ya fue, está hecho, te lo hizo porque sos un confiado, la gente no cambia, te lo dije.
-¿Y yo qué sabía?
-Nacho, lo sabías muy bien, te la hizo perfecta, una jugada maestra, ahora te quedás con toda la deuda, hipotecado por dos, mientras que el forro de mierda ese que ahora odias seguro está en París disfrutando de un buen cafecito en una terraza de Montrouge.
-Sos un pelotudo, callate la boca un poco, ¿querés?
-¿Te molesta, Nachito?, hay que joderse, es lo que hay, el amor es traicionero y vos un nene de dos años, empezá a adaptarte a la realidad o te van a hundir hasta el fondo, bueno, sí ya no lo hicieron.
-Me voy a pegar un tiro, ¿querés que llore?, lo hecho hecho está, ese hijo de... forro de mierda... me las va a pagar todas, cuando lo tenga fichado lo sigo hasta la muerte.
-No vas a hacer nada, Nacho, nunca hacés nada, no movés un pelo, en un rato vas a llamar a tu viejo para que te quite la hipoteca, más la rehipoteca, jajaja.
-¡De esta, salgo solito!
-¿Solito, Nacho?, ¿estás seguro?
-No me jodas Marcos, no estoy para boludeces, acompañame al banco, capaz me perdonan algo si lo denuncio como estafa, está clarísima la movida que me hizo.
-Vos sos un pelotudo integral, no lo puedo creer, ¡el banco te va a exprimir hasta los calzones!, como no le pidas ayuda a tu viejo, ¡fuiste!, yo en tu lugar y sin tu viejo me pego un tiro, o me doy por muerto para hacer otra vida, sino, me volvería loco.
-Qué amigo sos, ¡el mejor!, si busco en una juguetería seguro que un Playmovil me sale más comprensivo.
-Sos más dramático, calmate un poco, tengo una película para relajarnos, cuando bajes un poco de la palmera llamamos a tu viejo, mirá, pienso acompañarte para que no llores delante de él. Sé que si estoy ahí no vas a hacer nada.
-¡Un detalle de tu parte!, no sé qué haría sin vos.
-Llorar como una maricona todo el día.
-Claro porque vos sos un macho de esos que trabajan el acero quince horas al día, Marcos, lo único que tenés es una cara de piedra.
-¡Yo trabajo más que vos!
-Por seis horas de mierda que metés, te hacés el empleado del mes, callate un poco y dejame pensar.
-Pongo la peli mientras, vos pensá todo lo que quieras, yo pienso aprovechar mi día libre.
-Debo cien mil dólares, más los otros cuarenta mil, en realidad pensandolo bien es una hipoteca y media, el me pagó casi la mitad, ciento cuarenta mil dólares, tiene que irse a un país tan pobre como Argentina, ¿yo qué haría con esa plata?, Bolivia, no tengo nada contra los bolis pero ahí seguro que no me iría, Colombia menos, Perú, ¿Chile?_los dos negaron con las cabezas.-Uruguay, bueno, ojo, es un país laico, muy tranquilo, las casas valen menos allá, no sé, ¿no, Marcos?, tengo mis dudas.
-Ese se piró a la mierda, capaz está Filipinas, dale llamá a tu viejo.
-Bueno, tenés razón, ahora pensádolo mejor, que ponga la plata que le sobra a mi viejo, mi cada no es ni un diez por ciento de la de él y su novia estirada.
-¡Menos!, vos no medís las cosas como tienen que ser Marcos, la realidad es otraaa, muuuuuy diferente.
-¿Pá?, hola, qué estás haciendo, ¡qué lindo!, con lo que me gustan las regatas, sí, sí, bueno nunca quise acompañarte porque sos un pesado con eso... nada, ¿porqué me preguntás eso?, te llamo para saber como estás, no sé... bueno, me pasó algo, no es muy grave, bueno un poco sí, más bien, muy grave... está bien, tengo que cubrir dos hipotecas sobre mi casa, me estafaron, sí, lo sé, perdoname, si me ayudas en esto no te pienso pedir nada más de herencia, lo sé, pero sí soy yo solo, ¿tu novia?, ayudame, ya hablamos de eso, estás vivo y sano, no me hablés así, perdón, estoy nervioso, te mando por correo, esperá, ¿estás con la notebook?, ya está, te mandé la petición de pago del banco, ¿seguro?, ¿de verdad?, uh, bueno está bien, tu herencia no me importa, yo sé conformarme con poco, no como esa... bueno perdón papá... gracias... chau.
-¿Y?, ¿Nachooo?, ¿y?
-¿Qué?
-¿Cómo, qué?, ¿¡qué dijo, pelotudo!?
-Ah, qué me olvide de la herencia, que me mande los papeles para firmar.
-Qué bajón, por lo menos ya tenés todo solucionado.
-Sí, pero... la puta de la novia... me da igual, esta casa es preciosa, trabajo un poco y listo.
-Sí, no sé yo si vas a...
-Nacho... callate.

Suena el timbre.

-¿Sí?
-Abrime Nacho, soy yo.
-¿Jorge?
-¡Sí, soy yo!, dejame entrar que te explico.
-¿Jorge?, ¿¡¡Jorge!!?_ abrió la puerta ciego de rabia.
-Hola Marcos._soltó las dos maletas de mano en el suelo y se arrodilló mientras rebotaban.-Ya sé, matame, pegame, hacé lo que quieras conmigo, te amo, te amo, Nacho, te amo, perdoname, tengo toda la plata, estuve estos tres días metido en un hotel, perdoname de verdad... tengo que contarte algo.
-¿¡Qué mierda me vas a contar!?, me la hiciste como un campeón, me enamoraste como a un pendejo sin estudios y me robaste toda mi plata con eso de tu negocio secreto de mierda.
-Nacho, tenés que entenderme, me jugué todo por vos, lo vi claro una tarde que te vi llorando por el estúpido de tu viejo, me salió el plan en un segundo y no se me quitó de la cabeza hasta que pude hacerlo.
-Vos y tus planes de mierda, ¿querés que te perdone?, ¡dame la plata, Jorge!, ¡toda, y con intereses!, si no tenés nada, seguro te la robaron y volvés para que te de un lugar donde dormir, estás solo en este mundo de mierda.
-No, no pienses así, Nacho...
-¿Qué querés que piense?, ahora le tuve que pedir que me saque del marrón a mi viejo, por suerte me paga todo, pero me deja sin herencia, ¡sin herencia!, ¡¡se la va a dejar a la puta esa de novia!!, es un hijo de puta malparido como vos, ¡igualitos!
-No, estás...
-¡Callate, porque te denuncio, me corto un dedo y me sale de testigo Marcos!
-Pero...
-Pero nada, Jorge.
-¡Dejame hablar!, ¿¡querés!?, el plan era que tenía que convencerte de que me prestes la plata, mi jugada por más que parezca otra cosa, era que tenía que apostar, el tema fue que descubrí una manera de jugar todo y ganar el doble... el problema, bueno, problema no... lo que pasó es que me salió demasiado mal, tenía el plan de apostar todo en el casino, al rojo, doblar la apuesta, después doblar lo ganado más lo que tenía, pero me salió para el culo.
-No, si sos un pelotudo, sos un idiota, un mogólico... ¡tomatela de acá!, andate, no te quiero ver más, mirá no voy a hacerte nada, pero no vuelvas.
-Nacho, te amo.
-Me da igual, ¡me-da-igual!
-Dame un minuto más.
-¿Para qué?, me vas a hacer lo de siempre, vos y tus historias.
-No, por favor, es un minuto, no es mentira, dejame terminar y sino me crees, me voy, y punto.
-¡Dale, hablá!
-Perdí todo, pero todo, cuando subí a la habitación del hotel, abrí las ventanas, tenías que verlo, el atardecer más hermoso del mundo, con viento y todo, bueno estaba yo ahí, en pelotas y esperando la muerte, pensando en vos, entendí que te amaba más que a mi vida misma. Miré para abajo y vi en la calle un número de seis dígitos escrito en la calle, se ve que estaban construyendo un edificio, el tema es que el número me quedó, me vestí corriendo, como un loco, después de dar vueltas por una hora, me cansé y cuando ya estaba decidido a volver a matarme, vi la casa de lotería, compré el billete del Loto y me fui a dormir, a la mañana...
-No me jodas, Jorge, ¿fuiste vos?, ¿sos vos?, salió en la tele hoy.
-Sí, soy yo, mirá._ se puso de pies, juntó la palma de su mano con la de Nacho y  dejó el billete. Marcos en medio de una conmoción rompió a llorar como un niño tapándose con el almohadón del sofá. Nacho abrió los ojos más que nunca, la notebook hizo un sonido primeramente lejano, hasta que recordó que era el aviso de nuevo correo, giró para ver y era el mail de su padre con la confirmación de pago, sonrió, volvió a mirar a los ojos de Jorge y reconoció el amor sin encontrar palabras, emociones o censuras.

domingo 4 de octubre de 2009

Broadway y la 42.

Otro día nublado en Manhattan.

-¿Qué te debo, Amanda?_el taxi se detiene frente al anuncio de la última película de aquél ácido.
-Veinte dólares, Paul.
-¿Veinte?, ¡cada día que pasa un dólar más? 
-Es que modifico los caminos para traerte más rápido, es un servicio que se "debe" pagar.
-¿Cómo que se debe pagar?, tú estás pasada de rosca, ¿qué has desayunado hoy?, ¿veinte?, por dios, el indio ese que me traía era mucho más barato, ¡con una gran diferencia!
-¡Pues que te traiga en un cuarto de hora como yo!
-Eres tan exagerada, bueno, como todas, si no quieren que ser diferentes aunque por dentro lo desean. 
-¡Cállate de una vez y baja!, ¿no oyes fuera?, ¡Paul, vete o creeré que estás enamorado de mi!
-¿Yo?
-¿Y quién más?, eres mi único cliente que se pasa media hora queriendo discutirme el precio, sin contar que a la operadora le pides mi número de coche.
-¡Eso es una falsedad!, ¡otra vez como las mujeres!, sí, estoy en lo cierto, son todas parecidas, las mismas tácticas para enredar en el "amor" al hombre, mentirosas y manipuladoras. ¡Eso son!
-¡Baja de una vez!, viene un poli, baja la voz.
-¡Pienso pagar la demora!
-¡No es eso Paul, calla un poco!, es que tienes cuerda para todo el día. 
-¡No estoy drogado!, y no sé hace cuanto que no follo...

Un policía negro y con mala uva se acerca.

-¿Por qué no circula?, voy a tener que...
-Disculpe oficial, es que la mujer no tiene nada que ver, el comportamiento indebido es mío, llevo un tiempo prudencial, aunque no lo suficiente para esta avenida, intentando hacer que me explique porqué me cobra tan caro.
-En silencio, no estoy hablando con usted.
-Pero.
-¿Estoy hablando con usted?
-¿Por qué me habla como a un anciano o a un rey?
-Permanezca en silencio o lo detengo por desacato.
-¡Paul, calla!
-Pero.
-¡Qué te calles, por todos los cielos!
-¿Tiene algún parentesco con el pasajero? 
-No, no, ¿yo, con ese?, nada, ni el color de los ojos, ¡por favor!, deme un respiro oficial, es verdad, siempre me discute el precio por el viaje hasta aquí, pero lo hace porque quiere algo conmigo, es que son todos iguales oficial. La máquina cobra distinto porque hago recorridos alternativos para traerle rápido, aunque de nada sirve, luego se queda discutiendo por lo menos una hora y encima me paga el retraso con propina incluida. 
-Aparque por favor... junto a la furgoneta, gire, despacio, muy bien, bájese y entrégueme la documentación.
-¿Qué he hecho?, la culpa es de...
-¡Es mía, oficial!
-Le he dicho que si me interrumpe una vez más lo encarcelo.
-No, no lo ha dicho.
-Sí lo he dicho.
-No, ¡no!, ha dicho que permanezca en silencio.
-Entonces, sí repite una vez más su imprudencia, tendré que encarcelarlo, señor.
-Soy un hombre, el señorío está obsoleto.
-Tiene todo en regla, señorita Amanda, invítele un café a este individuo.
-¿Perdone, oficial?
-¡Qué le invite a una copa mejor!, mírele la cara de hambriento que tiene, es que las mujeres...
-Usted es un oficial del orden, no tiene porqué hacer este tipo de apreciaciones.
-Y usted es una empleada que da un servicio, aunque lo está incumpliendo, si quiere, doy un parte a su compañía por el comportamiento.
-Es mi trabajo, con eso...
-Me sorprende la policía, a veces parecen tan buena gente, ¿será porque es negro y quiere complacer?
-¡Cállate, Paul!
-Al menos ya has aprendido bien mi nombre, no lo repitas mucho que pierde significado, quizás desaparezca, y eso no lo quieres, ¿o sí?
-Eres la persona más pesada que conozco, un auténtico idiota.
-Amanda, ¿quieres un café?
-Está bien, pero solo unos minutos.
-Sí, lo que quieras, aquí unos minutos pueden ser horas, hay atascos hasta en los baños de McDonald´s.


Ella pide un café con leche y crema, él un chocolate caliente.

-¿Quieres acompañarlo con algo dulce?, quizás termines con un coma diabético, mejor no, ya eres demasiado para este mundo.
-¿Es eso un piropo?, Paul, paga, ¡paga, la chica te está esperando y el resto de personas!
-¡Está bien, está bien!, toma, espera, te doy estas dos monedas, así mejor.

Se sientan, está abarrotado de gente cansada, autista, en Babia.

-¿Qué crees que es la vida, Amanda?
-Uy, no te cansas, llevo nueve horas soportando tipos como tú, que por llevar traje pueden conquistar a una mujer, echar el polvo de la merienda y volver a casa a vivir con la familia felizmente. ¿Qué es la vida para mi?, muy diferente a la tuya, eso te lo aseguro.
-No lo creo.
-¡Mírate!, te he visto enseñarle la tarjeta que tienes bajo el abrigo, el oficial estaba compinchado contigo, no sé quien eres, pero hasta aquí llego, he aceptado tomar este café para descansar y terminar con todo este juego de una vez.
-No es verde el árbol en otoño, las apariencias engañan, es una cuestión de tiempo, como el árbol yo soy parte de un bosque que imparte algún tipo de comportamiento colectivo. Pero en la otra parte de mi tiempo, soy así, soy yo, Paul, como me llamas una y otra vez.
-Me da igual, no me cuentes tu libro mental, escríbelo que yo tengo cien novelas que escribir de tanto que he sufrido.
-Eso ya lo hacen los artistas, Amanda. Dime qué es la vida para ti.
-Un sacrilegio constante, una abatida prematura, un dolor de muelas, un resaca permanente, un dolor de ovarios insistente, no sé, puedo seguir varias horas, te costaría caro.
-¿Lo dices por tu trabajo?, tienes que terminar tu turno... hace ya... diez minutos.
-¿Cómo lo sabes?, ¿me sigues?, si eres de esos enfermos, voy a... no me asustas.
-No soy nada, lo sé porque te he visto cambiar el coche accidentalmente hace unos días, nada más, el resto es sentido común.
-Mas te vale Paul.
-Ves la vida algo odiosa.
-¿Odiosa?, la veo como se me presenta, con dos ojos y algunos sentidos.
-Yo creo que seguimos siendo igual de primitivos, la ley que nos protege es básica en todos sus argumentos enlazados, la violencia es un factor condicionante y natural, el amor es un artilugio utilizado para mercadear con las personas. No confío en las emociones, soy algo práctico.
-Eres primitivo, y me aburres, si no confías en las emociones, no te me acerques.
-Ese es el problema.
-¿Problema?
-Sí, Amanda, desde que te he conocido, no puedo controlarlas, fallo, no puedo pensar ni ver con claridad, estoy gobernado por algo que desconocía y me aterra, la vida se me presentaba tan diferente... lo siento, debo marchar, todo lo que he dicho sobre las mujeres... ¿lo recuerdas?... sigo pensando lo mismo, aunque toda ley tiene su trampa, su inflexión, adiós Amanda.


Paul se aleja, abre la puerta y respira de una bocanada la contaminación Neoyorquina, siente estar en un bosque hermoso y lumínico, Amanda intenta beber el café hasta que se le cae sobre su ropa, un camarero se acerca y ella sonríe, lleva años sin hacerlo. Al mirar la taza llena de chocolate caliente y humeante ve una nota, la arruga al estirarse para leerla, se acomoda nuevamente. Sonríe una vez más mirando el cristal y la gente corriendo, hablando sola, lee.

"La vida es... esto" 

viernes 2 de octubre de 2009

La intervención.

-No vuelvo a decírtelo, dame todo el dinero, ¡pero si no puedes moverte!, ¿qué digo? esto tiene un límite Aitor, ¿no piensas hacerlo?, es-te, pu-to de-do... te va a do-ler... ¿así gritas pedazo de mierda?, piensa en mi hermana, un minuto, ¿puedes tener algo de empatía, inútil?_tenía la boca pero no había modo de utilizarla en señal de alarma o dolor, estaban en un cuarto de máquinas del bloque uno, aunque quisiera, nadie escucharía sus gemidos y golpes contra el acero, estaban solos.-Te dije que no te acerques, le inventaste toda esa historia de que eras un director de cine recién premiado, ¿sabes la ilusión que tuvo?, en el silencio de mi observación sabía que era un timo... un director de... ¡hijo de puta!, no voy a matarte, cuando estés entregado a la muerte como en este preciso instante me voy a tranquilizar, ¿ves, es fácil estar en mi parcela?, lo haré hasta que vuelva el caudal de tus pensamientos y encuentres el tormento de tu propio castigo, cuando tu instinto abrace a la vida te seguiré enfrentando a tu amiga... tengo todo el tiempo del mundo Aitor._ se sentó con el bocadillo de jamón y tomate, masticó lentamente, bebió agua de su botella de plástico y cantó durante unas horas canciones de glorias pasadas.-¿Por qué tiemblas, Aitor?, será similar al placer de la eyaculación, esa parálisis que convulsiona el ser, ¿puedes pensar en una caricia?, el hilo pandea de un lado a otro, no, ¡no!, ¡abre los ojos!, no vas a dormir, no, guapo, tienes ojos, ¡úsalos!_ inyectó en sus venas un cóctel de vitaminas para mantenerlo en la superficie de la consciencia.-¡Eso es, así, qué valiente eres!, ¿las retinas de esa pobre víctima se empañaron rápidamente?, es una duda que me llega comiendo desde hace unos minutos, ¿es un instante la vida?, no hay adrenalina más corta... eres un buen hombre. ¿Te asombras?, eres un buen tipo, le has quitado el aire a una persona feliz, a una ignorante, le derrumbaste su castillo de humo para enseñarle la verdadera naturaleza que nos domina, eres definitivamente un sabio._rasgó lentamente su pecho mientras comía los últimos bocados.-Aitor, eres una máquina de fluidos, si te vieras no darías crédito, a partir de ahora comienza el juego, eres mi rata favorita, el castigo en línea va a dar que hablar, ya verás... bueno, no, ¡lo veré yo!, pero no te atormentes hombre que todavía vives, ¡eso es lo que importa!, ¿no? Muero por leer y oír los comentarios de nuestra nueva audiencia, va a dar la vuelta al mundo a la velocidad del satélite. No temas, tengo planeado al detalle todos los saltos dinámicos, he programado estar en todos los sitios a la vez, tendremos semanas hasta que nos descubran, bueno, a decir verdad, a que te descubran muerto, ¡no serás una víctima!, haré que el ejemplo cunda en el mundo, los códigos lo tienen al menos diez mil personas en este momento, cuando lo ejecuten podrán esconderse y atormentar a sus verdugos. ¡No hay sistema que pueda aplacar el mal sin reacondicionarlo!, es nuestra palabra encomendada al fracaso de la ley. Todas las trabas se acaba en este momento Aitor, piensa que tu vida te ha llevado a un destino histórico, serás el primer muerto reemplazado por partes... por tu víctima. Jajaja, ¡eres un niño!, ¡puedo verte correr sin esconderte!, piensa, eso es, piensa bien en lo que te depara, ¡vamos, piensa primate!_ el cuarto se iluminó junto al bloque de servidores conectado vía inalámbrica en una furgoneta, impostó su voz probando el tono, escupió el agua tras un buche de limpieza rápida.-Siete, seis, cinco, cuatro, tres, dos... uno... los actos encierran jaulas prescritas de comportamiento, no hay ser más violento que este espécimen, sus actos fueron el detonante ejemplar en esta bomba de relojería. Pueden asquearse al ver el grado de descomposición que he logrado, lo mío no tiene referente, haré de mi asesinato una prueba del nuevo comportamiento humano... en este instante somos mil personas ajustando cuentas con Aitor, en unas horas seremos millones, la verdadera justicia a llegado, busca a tu culpable._ encendió la máquina de oxigeno para alimentar el aire en los pulmones de aquella mujer descuartizada y cocida como un muñeco. Los cuerpos estaban unidos por sus órganos, era espeluznante, ingraficable... la ola se convirtió en un maremoto imparable, la sed de venganza florecía de las alcantarillas de todas las ciudades y pueblos del mundo, el sistema protegido fue la capa, la mano o la coima al juez, se detuvo el mundo entre palabras, armas y programadores, Aitor en primer plano buscaba esos ojos de su mujer alentándolo a escribir guiones.  

miércoles 23 de septiembre de 2009

La jungla de Calais.

Junto al puerto de Calais, entre basura y plásticos improvisados miles de inmigrantes se encontraban con la noche fría y húmeda del país de acogida temporal. Quedaban unos pocos despiertos tras soportar temperaturas de invierno en pleno otoño. La mañana comenzaba a despertar a los relevos.

-¡Son ellos, son ellos!_ exclama al levantarse velozmente un observador atento. La tierra desprendida por el arranque repentino se diseminó sobre el resto de acompañantes.-¡corran, vienen por nosotros!_ el cigarrillo continuó en su boca pese a la velocidad con la que corría, por el viento se encendía más y más, mientras tanto el resto de seres hambrientos y soñadores reposaban ante la locura del paranoico desconocido.
-¡Inmigración, no se muevan!_ sus ojos se abrieron como las puertas ante el tornado. Los camiones, perros y medios de comunicación invadieron rápidamente el campamento improvisado entre el puerto y la nave industrial abandonada.

Dos hora antes.

-Ya verás Hamid, Zeb traerá algo de comer.
-Estoy destrozado, quiero volver.
-¡Londres es un paraíso, aguanta Hamid!, ahora piensa en tu mujer y los niños, ¡su educación, Hamid!, la necesitan, así no pasarán esta penuria.
-¿Y qué haremos en Londres?, ya no nos quieren en ningún sitio del mundo. ¿Has oído lo que dijo Eric Besson?, ¡qué debemos estar reparando Afganistán!, y tiene razón, cuanta razón lleva, ¿qué nos hace tan ambiciosos, Zahir?
-¿Lo olvidas, Hamid?, y me lo preguntas a mi, ¡destruyeron la riqueza de mi familia!, ¡soy pobre por esos...!, pienso resistir, cruzaría a nado hasta el Reino Unido.
-Eres tan soñador, lo tenías todo y ahora con las sobras puedes alimentar a mi familia durante treinta generaciones, pero quieres más, el pasado te retiene, te ha secuestrado, eres un soñador, no patearán cuando lleguemos allí, nos mirarán como terroristas, son tan... voy a dormir algo, Zeb no vuelve y me duele la espalda, protégete de la rabia, se han contagiado otros tantos.
-Lo sé Hamid, lo sé, duerme, piensa bien lo que has dicho, te perdono porque eres mi familia, te elegí porque vales oro, pienso taparme.
-Tienes la suerte de acompañarme, Zahir, no sueño, veo la verdad, en la realidad suceden hechos que no comprenderemos hasta la muerte. Las fronteras se están cerrando, gente como nosotros son  presos del capitalismo, rehenes de la pobreza y destrucción que fomentan preventivamente. Zahir, eres un buen hombre, pero Inglaterra está lejos de nosotros, las promesas de esos traficantes de humanos son palabras del viento, humo esparcido, ¡mentiras!
-No grite Hamid, cálmate, ¿crees que nos mienten?
-Es posible que sí, el gobierno nos amenaza constantemente, somos la nueva amenaza, quieren despistar a la gente de la crisis financiera con nuestro dolor. Zahir debemos escapar cuanto antes.
-No podemos, he pagado, no me queda dinero, ¿qué hacemos suelto en un país que nos quiere cazar?
-Volver es un remedio doloroso, para ti incluso más, perderías todo lo que invertiste, cuando uno supone un beneficio sobre un ilusión, debe tener presente y bien claro que la pérdida es la primer opción, como ir al casino, ¿lo recuerdas Zahir?, eras el ser más envidiado de todo nuestro país, ¿qué nos ha pasado?
-¡Cómo olvidarlo!, nos pasó el petróleo, nos arrollaron con sus armas, ¿qué pasó?
-Hay que escapar cuanto antes.
-Lo repito Hamid, ¿qué hacemos?, allí fuera de los plásticos la pobreza es el mal menor, Europa se vuelve fascista nuevamente, lo huelo, crece día a día.
-Es el enano de Zarkosy, le quitaría el aire con un corte en la garganta en el Arco de triunfo._encendió un cigarrillo al comprender que ya no dormiría nuevamente, el estado de ansiedad lo tenía entre barrotes invisibles, paranoico, observando detrás del espeso follaje.-¡Son ellos, son ellos!, ¡corran, vienen por nosotros! 

El sonido de las pisadas sobre el plástico azul se repitió hasta despertar en gritos a un centenar de medio despiertos. Un perro saltó sobre Zahir y lo inmovilizó, de terror pensó en gritar pero lo único que hizo fue recordar la mordedura de su perro favorito de la infancia, repasó, en un acto de ignorancia, su mano derecha evocando esa herida sangrante y a su madre con los guardias elevándolo en el aire para llevarlo a la sala de enfermería de la familia. Sonrió, un guardia supuso al verlo que el invasor se burlaba de su trabajo y lo aporreó al menos unas cuatro veces hasta dejarlo inconsciente rendido sobre la tierra removida. Su amigo Hamid corrió hasta el aguar y nadó sin detenerse durante cinco interminables minutos, al agarrotarse sus músculos volvió su cuerpo al cielo, y flotando contempló el cúmulo espectacular de estrellas que se esfumaban con la entrada de la luz solar.-El cielo corre sus cortinas, el mundo no está preparado para esta función._ pensó agotando el último halo de aire que lo sostenía a flote, tembló hasta hundirse lentamente mientras una reportera iluminaba con la cámara de su compañero el aterrador final del inmigrante ilegal.
-¡Hay un hombre en el agua!, ¡auxilio!, ¡hay un hombre ahogándose!_ sacudió de un golpe a unos de los oficiales del orden mientras intentaba retener a un joven menor de edad llorando espasmódico y de rodillas, hundido en la capa terrestre en una crisis nerviosa que el quitaba el aire a pasos agigantados. 
-¡Cállese!
-¡Se está muriendo, por Dios hagan algo!
-¡Cállese, por favor!, tenemos la orden expresa del ministro Besson de apresar a estos individuos en tierra, lo lamento.
-¿Qué lo lamenta?, ¡qué hipócrita, levantaré acta de lo que ha dicho oficial!_ la periodista se sentó sobre un tronco quemado, arrancó el micrófono de su abrigo y lloró desconsoladamente mientras el resto de colegas hacían preguntas a las víctimas y verdugos.

Una hora después, en la prensa digital, un joven francés en su cuarto termina de leer las notificaciones de su perfil de Facebook.

-¡Mamá, mamá!, ¡ven aquí un minuto!, tienes que ver esto.
-¿Qué ha pasado, Fabrice?
-Al fin hacen algo con esos inmigrantes, ¡qué alegría!, me recuerda a los buenos tiempos, al fin los impuestos sirven de algo mamá.
-¿Yo te he enseñado eso, hijo?
-¿De qué hablas?
-Fabrice, hijo, la humanidad es una sola raza, el mundo es un hogar, ¿qué te han hecho esas inocentes almas desesperadas?
-¡Me quitan el trabajo y empobrecen las condiciones!, los quiero fuera, ¡ya!_ la cachetada sobre su mejilla derecha retumbó viajando desde el corredor hasta la cocina en donde estaba su padre oyendo pacientemente la evolución del desalojo y deportación de más de trescientos humanos ilegales. 

  

martes 22 de septiembre de 2009

Arjé

Capítulo primero.

Boris me había hablado del número de Auvernia en la universidad, suponía que era una de las cientos de invenciones que fabricó para entretenerme en el campamento de verano. Hace dos noches que no concilio el estado de armonía, no duermo a causa de los números, Boris ha muerto y mi vida carece de sentido. Puedo, aunque lo intento en demasía, puedo imaginarlo sonreír, nada más alejado de la realidad, es un invento para intentar minimizar el daño. ¡Boris está muerto, mierda!, lo tengo planeado, atacaré cuando el sol despierte, volarán como plumas sueltas, era verdad, y yo lo creía un mentiroso, ¡existen!, ¿por qué existen?, estaría ahora conmigo, Boris, todos han muerto, ¿qué he hecho?

-¡Gilles, hemos acordonado el bosque, no tienes posibilidad de sobrevivir!, te suministraremos la medicina.
-¡Qué se vayan o detono!, no doy más advertencias, hablo muy en serio Proust, ¡o se marchan o detono!
-No existe, es irreal, te ha manipulado, Boris vive._ No puede ser posible, si yo mismo...


72 horas antes.


-¿Tienes la bomba, Gilles?
-Aquí está, Boris.
-Perfecto, vas a oirme muy bien lo que voy a decirte, ¿estás atento, Gilles?_asintió con la cabeza olvidando sus recuerdos de la niñez, sus sueños se apagaron para arropar a uno único... 
-En tus manos tienes el futuro, ¿me oyes?, aunque no me lo creas, pronto comprenderás de lo que voy hablarte.
-Me das miedo Boris, ¿de qué hablas?
-Es importante que guardes silencio, voy a enseñarte algo que te modificará para siempre, pero primero tienes que jurarme algo.
-¿Qué es tan importante?, vamos, hemos quedado en el primer hilo dentro de un cuarto de hora.
-¡Olvídate de eso!, tienes que escucharme, me ha llevado años recomponerlo y guardarlo del mundo, nada se asemeja a lo que conocerás.
-¡Déjate de tanto misterio y suéltalo que no hay tiempo, Boris!
-¿Es qué no me oyes?, ¿¡no estás atento!?
-No me grites, ¡no me grites!, ¡na-die- me - gri-ta! 
-Yo sí, soy tu propia sangre.
-¡No, no lo eres, Boris!
-Lo soy, ni tú ni nadie va a cambiarlo, te he elegido sin saber de tus habilidades.
-¿Qué habilidades?, la única que se me da bien es follar como un...
-¡Cállate!, ¡es suficiente!_golpeó su pecho con el puño abierto, Gilles tosió quitando la tensión superficial que lo sofocaba, la bomba debía llegar al destino y su amigo no hacía más que hablar.-lo que voy a enseñarte contiene lo inexplorado, nada se asemeja.
-¡Ya lo has dicho!, ve al puto grano.
-Es que tu impaciencia te hace tan irritable Gilles, voy a golpearte, ¡calla un poco! detrás de esa mesa están las respuestas, nada será igual._ Boris le señaló el área en donde había dos cajas una encima de la otra junto a un escritorio despintado, desenfundó el arma de su cintura y la colocó en su cabeza.-Nada será igual, Boris, nada._su amigo volteó al oir el martillo de su arma. 
-¡No, no lo hagas!, ¿qué mierda ocurre, Boris?, ¡Boris!_al percatarse de tamaña acción inesperada disparó a la muñeca de Boris para evitar la detonación, nadie pudo detenerlo, la desesperación eligió por el y la consecuencia desató la furia del aleteo de una noble mariposa en un estanque. Por un instante pudo ver como el tendón al que disparó ejecutó la tensión del tendón que efectuó el disparo contra su cabeza. El estallido desperdigó restos de su amigo y éste acompañado de la fuerza del impacto cayó contra el cristal de la ventana cayendo durante nueve plantas sobre la avenida Niel. Pudo oirlo perfectamente crujir contra la ciudad, los gritos y los frenazos automáticos se elevaron como hojas queriendo escapar al espacio, Gilles cayó de bruces preguntándose qué había hecho. Tras unos segundos de una lentitud pasmosa recordó las últimas palabras  como un consejo omnipresente y atormentador que se repitió hasta provocar desde su volcán interior una furia desmedida hacia el mundo real.-¡No!, ¡no!, ¿¡Boris!?, no es cierto, no es cierto, no puede ser real, ¡calla hijo de puta!, ¡calla de una puta vez! La constante insistencia lo obligó a acercarse a las cajas junto al escritorio despintado, todavía tenía su arma amarrada fuertemente en señal de protección. Se detuvo con las lágrimas provocándole ardor en los labios, elevó su mirada al techo aspirando todo el aire hasta toser, golpeó su pecho hasta que el silencio se adueño de su presente. En la ventana las luces destellaban como disparos en la guerra nocturna, nada podía oír, recorrió el dibujo de la luz hasta que esta se encontró en la oscuridad mezclándose, uniéndose. Sonrió encogiendo los hombros y en medio de la espuma silenciosa y móvil de la realidad retomó su especial atención 
a las cajas. Notó que la etiqueta blanca se repetía en las dos cajas y que era una nota cortada, una cita que asoció rápidamente a una tarde de universidad con Boris. Se acercó a la caja sin necesitar la luz para su lectura, el silencio le permitió agudizar su sentido hábilmente. Las cajas decían:

<<Es sencillo buscar correspondencias entre tipos de sociedades y tipos de máquinas, no porque las máquinas sean determinantes, sino porque expresan las formaciones sociales que las han originado y que las utilizan. Las antiguas sociedades de soberanía operaban con máquinas simples, palancas, poleas, relojes; - Las sociedades disciplinarias posteriores se equiparon con máquinas energéticas, con el riesgo pasivo de la entropía y el riesgo activo del sabotaje; las sociedades de control actúan mediante máquinas de un tercer tipo, máquinas informáticas y ordenadores cuyo riesgo pasivo son las interferencias y cuyo riesgo activo son la piratería y la inoculación de virus. No es solamente una evolución tecnológica, es una profunda mutación del capitalismo.>>

No pudo contener el entusiasmo. La vibración del teléfono lo ubicó temporalmente en los planes sin cargar con las modificaciones evidentes.

-¿Boris, dónde están?
-Boris se ha ido.
-¿Quién eres?
-Gilles, Boris ha abortado la misión y yo también, no puedo dar razones, lo lamento.
-¿Cómo qué...?_ lanzó el aparato al suelo destrozándolo por completo con su bota.



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